Nico Paz es uno de esos mediapuntas que obligan a mirar el partido con más atención: no vive solo de la chispa, sino de la capacidad para ordenar, acelerar y decidir en los metros finales. Formado entre Tenerife y la cantera del Real Madrid, hoy su nombre pesa tanto por lo que hace en el Como 1907 como por el espacio que ha ganado en la selección argentina. Aquí repaso quién es, cómo juega, qué dicen sus números más recientes y por qué su crecimiento tiene interés real para el aficionado en España.
Lo esencial para entender su momento actual
- Nació en Santa Cruz de Tenerife en 2004 y se formó en la estructura del Real Madrid antes de dar el salto a Italia.
- Su rol natural es el de mediapunta o centrocampista ofensivo, con llegada, último pase y disparo desde media distancia.
- En el Como 1907 ha pasado de promesa a jugador determinante: la temporada 2025-26 ya la cerró con 12 goles y 6 asistencias.
- Su caso interesa en España porque conecta con La Fábrica, pero también en Argentina porque la AFA lo ha incluido en su lista para el Mundial de 2026.
- Su techo dependerá menos del talento, que ya es evidente, y más de la regularidad cuando el rival le cierre los espacios.
Quién es Nico Paz y por qué se habla tanto de él
Nicolás Paz Martínez es un futbolista nacido en Tenerife que creció entre dos identidades futbolísticas muy potentes: la formación española y la competitividad argentina. Hijo de Pablo Paz, exinternacional albiceleste, entró muy joven en el Real Madrid y allí completó un recorrido que suele marcar a los jugadores con más proyección: aprendizaje, exigencia y exposición temprana al máximo nivel.
Su salida al Como 1907 no se entiende como un simple cambio de club, sino como el paso que necesitaba para convertir la promesa en rendimiento sostenido. En Madrid ya había dejado destellos; en Italia empezó a sumar continuidad, protagonismo y cifras. Y ahí está la clave de por qué llama tanto la atención: no solo tiene recursos, también ha encontrado un contexto donde esos recursos aparecen con frecuencia.
Para un lector en España, su historia tiene una lectura muy directa: es un futbolista formado aquí, con raíces locales, pero con un desarrollo que ya se mide en una liga exigente como la Serie A. Ese cruce de caminos explica buena parte del interés que genera. Con eso claro, merece la pena bajar al detalle y ver qué hace realmente cuando recibe el balón.

Cómo interpreta el juego y por qué encaja como mediapunta moderno
Yo lo leería como un mediapunta moderno: no está para vivir pegado a una zona concreta, sino para aparecer donde el equipo necesita ventaja. Se ofrece entre líneas, gira rápido, conecta con el delantero y, cuando el rival se hunde, amenaza desde la frontal. Ese perfil es valioso porque rompe la monotonía del ataque y obliga a los centrales y mediocentros a decidir.
Su juego no se explica solo por el pase. También tiene algo que en el fútbol actual vale casi tanto como la técnica: lectura de la jugada. Sabe cuándo acelerar, cuándo pausar y cuándo atacar el área como una segunda oleada. Eso le permite producir sin necesidad de tocar 90 veces el balón. En un equipo que quiere jugar con ritmo, ese detalle marca diferencias.
| Rasgo | Qué hace | Qué provoca |
|---|---|---|
| Recepción entre líneas | Se orienta rápido y gira en poco espacio | El equipo avanza sin recurrir siempre al pase largo |
| Último pase | Detecta al compañero mejor situado | Convierte posesiones largas en ocasiones reales |
| Disparo lejano | Castiga defensas demasiado cerradas | Obliga al rival a salir y abre espacios |
| Llegada desde segunda línea | Ataca el área cuando la jugada ya está avanzada | Sube su cuota de gol sin dejar de asistir |
Si me fijo en su perfil, no veo a un extremo puro ni a un organizador clásico. Veo a un futbolista que mezcla creatividad con producción, algo que en el fútbol de hoy tiene mucho más valor que la etiqueta que lleve en la ficha. Y precisamente por eso sus números en Como merecen una lectura aparte.
El salto de producción en Como 1907
La evolución de Nicolás Paz en Italia ya no se explica con la palabra “promesa”. Ha pasado a ser un jugador que decide partidos y que sostiene su peso ofensivo durante toda la temporada. Esa diferencia es importante, porque una cosa es dejar una jugada bonita y otra muy distinta repetir impacto durante meses.
Según LaLiga, en la temporada 2025-26 firmó 12 goles y 6 asistencias en 35 partidos, con 2.882 minutos y 33 titularidades. Son cifras de futbolista muy influyente para alguien de 21 años. No hablo aquí de un destello aislado, sino de una producción estable para un centrocampista ofensivo que además convive con la exigencia táctica de la Serie A.
| Etapa | Dato principal | Lectura deportiva |
|---|---|---|
| Irrupción en Como | 6 goles en su primera gran campaña | Demostró que podía rendir fuera del entorno del Real Madrid |
| Consolidación | 12 goles y 6 asistencias en 2025-26 | Ya no es solo un recurso creativo, también es un generador constante de resultado |
Lo más interesante de esa progresión es que no parece inflada por un solo tramo bueno. Hay continuidad, hay peso en el área y hay una relación cada vez más natural con el gol. Eso, en un jugador de su edad, suele separar al talento llamativo del futbolista realmente serio. Y a partir de ahí aparece la siguiente pregunta lógica: qué significa todo esto para Argentina y para el aficionado español.
Lo que significa su momento actual para Argentina y para España
La selección argentina ha encontrado en él un perfil distinto: un mediapunta con pausa, pase y capacidad para llegar al remate sin necesidad de vivir cerca del área todo el tiempo. La AFA lo ha incluido en la lista para defender el título mundial en 2026, una señal clara de que su crecimiento ya se traduce en confianza real del seleccionador y del entorno nacional.
Para España, su caso tiene otra lectura. Nació aquí, se formó aquí y llegó a debutar en la élite desde uno de los clubes más exigentes del país. Eso hace que muchos aficionados lo sigan con una mezcla de cercanía y de cierta curiosidad: es un jugador que pertenece al ecosistema del fútbol español, pero cuya proyección competitiva se está desarrollando fuera. Esa dualidad siempre genera debate, y en su caso el debate tiene sentido porque el rendimiento acompaña.
Yo aquí no me quedaría solo en el dilema de la selección. Lo importante es entender que su identidad futbolística ya está bastante definida: combina técnica de escuela española con agresividad de área y un punto de personalidad argentina en la toma de decisiones. Esa mezcla explica por qué puede encajar en contextos distintos y por qué su margen de crecimiento sigue siendo alto.
Y aun así, el siguiente paso no va a depender solo de lo que ya sabe hacer. Dependerá de lo que todavía tenga que pulir para sostenerse cuando el listón suba otra vez.
Las señales que conviene seguir en 2026
Si yo tuviera que vigilar tres cosas en él durante 2026, miraría estas:
- Su capacidad para mantener producción cuando el rival le cierre el carril interior y lo obligue a participar más lejos del área.
- La regularidad de su pase final en partidos cerrados, porque ahí es donde un mediapunta se convierte en diferencial o se queda en futbolista interesante.
- Su papel con Argentina, que dirá mucho sobre si es una rotación puntual o una pieza cada vez más pesada en la estructura del equipo.
También vigilaría algo menos vistoso, pero igual de importante: cómo responde físicamente a una temporada larga con más responsabilidades, más focos y más defensas pendientes de él. El talento ya está. El verdadero reto es repetirlo cuando la sorpresa desaparece. Si mantiene esta curva, ya no hablaremos de una promesa con buena pinta, sino de un centrocampista ofensivo preparado para sostener partidos grandes.